El efecto señuelo es un sesgo cognitivo que activa nuestro sistema de recompensa y condiciona nuestras percepciones.
Este efecto consiste en presentar varias alternativas de productos para que los consumidores terminen adquiriendo aquel producto que desean las marcas.
Se trata del conocido cebo o gancho que en realidad las marcas no esperan que compremos. Lo más importante es que sea muy diferente a los otros dos productos en al menos un aspecto.
Por ejemplo en el precio, en alguna de sus características principales o en alguna funcionalidad.
Esto provoca que los consumidores hagan una comprobación rápidamente y que se decanten por el producto que realmente quiere la empresa.
Una genial jugada por su parte que resulta muy efectiva.
Os mostramos algunos ejemplos de usos del efecto señuelo.
En el cine siempre suelen haber mínimo 3 opciones a la hora de escoger el tamaño de las palomitas, con una pequeña diferencia entre la más grande y la mediana para que terminemos escogiendo la grande.
En algunas cafeterías como por ejemplo Starbucks podemos encontrar la utilización del efecto señuelo en el tamaño de sus cafés o batidos, siendo el tamaño grande el objetivo de venta.
Es por ello que la diferencia con el tamaño mediano, que actúa como gancho, es mínima.
Hamburgueserías como Burguer King o Mc Donalds nos muestran claros ejemplos del uso del efecto señuelo.
Es muy tentador escoger el menú grande porque incluye más comida por una ligera diferencia de precio respecto al menú mediano.
Esperamos que este post sobre el efecto señuelo te haya resultado interesante y que a partir de ahora sepas cómo detectarlo.
Y si te gustaría que te ayudásemos a aplicarlo, contáctanos. Somos tu agencia de neuromarketing.
¿Hablamos? 🙃